En la era de la inteligencia artificial, las conversaciones con modelos como ChatGPT, Claude o Gemini se han vuelto parte de nuestra vida diaria.
Sin embargo, muchos usuarios sienten frustración cuando intentan mantener conversaciones largas o complejas:
• La IA se pierde.
• El hilo de la conversación se rompe.
• Las respuestas se vuelven vagas o repetitivas.
¿El problema?
No es solo la IA.
Es la falta de estructura en la conversación.
Aquí te enseño cómo estructurar bien una conversación larga para sacar el máximo partido a la IA y mantener siempre el control.
1. Define tu objetivo antes de empezar
Antes de escribir tu primer mensaje, pregúntate:
«¿Qué quiero conseguir de esta conversación?»
Puede ser:
• Resolver una duda compleja.
• Desarrollar un proyecto.
• Analizar un documento.
• Aprender algo nuevo.
Si no tienes claro tu objetivo, la IA tampoco lo tendrá.
Empieza siempre con una frase clara:
«Quiero que me ayudes a construir un plan para…»
«Hoy me gustaría que me explicaras cómo funciona…»
Esto marca la ruta.
2. Establece reglas básicas de interacción
No temas dar instrucciones claras al principio.
Por ejemplo:
• «Por favor, mantén las respuestas breves y claras.»
• «Si ves que me desvío del tema, recuérdamelo.»
• «Explícame siempre con ejemplos prácticos.»
Las IAs responden mejor cuando entienden tus expectativas.
3. Divide el tema como si contaras una historia
Las buenas conversaciones, igual que las buenas historias, tienen tres partes claras:
Introducción: planteas el tema principal (¿qué problema o cuestión quieres tratar?).
Nudo: profundizas en los detalles, exploras diferentes caminos, haces preguntas específicas.
Desenlace: extraes conclusiones, cierras ideas y decides los próximos pasos.
Piensa tu conversación como una pequeña historia: cada parte tiene su propósito.
No saltes directamente al final sin haber construido el camino.
Así ayudas a la IA a seguir un flujo lógico y tú mantienes siempre el control.
Qué quiero hablar --> Profundizo y exploro --> Cierro y concluyo
4. Usa resúmenes parciales
Cada cierto tiempo, haz un resumen breve de lo que lleváis avanzado.
Por ejemplo:
«Hasta aquí hemos visto que… ¿estamos de acuerdo?»
«Resumiendo, los tres puntos clave serían… ¿correcto?»
Esto:
• Ayuda a la IA a mantener el contexto.
• Te permite corregir errores antes de que crezcan.
5. Si ves que se desvía, redirige pronto
Si notas que la IA empieza a desviarse:
• No sigas la deriva.
• Escribe algo como:
«No era eso exactamente. Recapitulemos: estábamos hablando de…»
Cuanto más rápido corrijas, menos perderás el hilo.
6. Cierra siempre con una síntesis
Cuando llegues al final:
• Pide un resumen global de todo lo hablado.
• Extrae las conclusiones clave.
Así tendrás:
• Una conversación coherente.
• Un documento de valor si quieres guardarlo.