¿Revolución creativa o fin de la verdad?
En mayo de 2025, Google presentó al mundo Veo 3, su modelo más avanzado de generación de vídeo por inteligencia artificial. En cuestión de segundos, esta IA es capaz de crear clips ultra realistas a partir de simples descripciones en lenguaje natural. No estamos hablando de animaciones rudimentarias ni de vídeos claramente sintéticos: las creaciones de Veo 3 rozan lo indistinguible de la realidad. Y eso cambia las reglas del juego.
Pero, ¿cómo funciona realmente Veo 3? ¿Qué lo hace tan especial? ¿Qué posibilidades abre y qué peligros encierra? Y sobre todo: ¿estamos preparados para un mundo donde los vídeos ya no sean garantía de veracidad?
1: ¿Cómo funciona Veo 3?
Tecnología detrás de la ilusión.
Veo 3 es el resultado de años de investigación en modelos generativos multimodales, uniendo avances en visión por computador, comprensión de lenguaje natural y aprendizaje profundo.
Entre sus pilares técnicos se encuentran:
Modelos de difusión de segunda generación, similares a los usados en imagen (como Imagen o SDXL), pero adaptados a secuencias temporales.
Compresión latente y aprendizaje jerárquico, permitiendo generar vídeos en alta resolución (hasta 1080p) y larga duración, manteniendo la coherencia espacial y temporal.
Control por texto y edición por instrucciones, donde el usuario puede guiar el estilo visual, tipo de cámara, iluminación, movimiento, etc.
Lo más impactante es su capacidad para respetar la física del mundo real, simular movimiento de cámara complejo, expresiones humanas creíbles y escenarios naturales o urbanos con profundidad cinematográfica.
2.¿Por qué sus vídeos parecen tan reales?
La “magia” de Veo 3 se explica por la conjunción de varios factores:
Entrenamiento con datasets masivos y curados, que han alimentado al modelo con millones de ejemplos reales.
Integración de simulaciones físicas: gravedad, partículas, luz y sombras se modelan no solo como píxeles, sino como relaciones entre objetos.
Modelado de expresiones humanas y microgestos, clave para evitar el “uncanny valley”.
Interpolación temporal mejorada, que elimina el típico parpadeo de frames que delataba a versiones anteriores.
La frontera entre lo generado y lo filmado se ha vuelto difusa. Y eso tiene consecuencias.
3. Aplicaciones positivas: creatividad,accesibilidad y prototipado.
Veo 3 no es solo una amenaza. También es una herramienta poderosa con aplicaciones revolucionarias:
Cine y publicidad: directores pueden previsualizar escenas o crear efectos imposibles sin grandes presupuestos.
Educación y divulgación: recreaciones históricas, científicas o culturales en vídeo accesible e interactivo.
Diseño y arquitectura: generación de renders animados para explorar ideas antes de construir.
Inclusión creativa: personas sin conocimientos técnicos pueden contar historias visuales con calidad profesional.
Es una democratización del lenguaje audiovisual. Pero toda herramienta poderosa conlleva un riesgo proporcional.
4. Riesgos
Desinformación, manipulación y desaparición de la prueba visual.
Si una IA puede generar un vídeo de cualquier cosa que imagines, ¿cómo distinguimos lo real de lo fabricado?
Entre los riesgos más preocupantes:
Deepfakes masivos: ahora cualquier persona con acceso a Veo 3 (o su equivalente open source) puede generar vídeos falsos de políticos, celebridades o eventos históricos.
Colapso de la prueba visual: en tribunales, periodismo o investigación, el vídeo ya no puede ser prueba fehaciente.
Desestabilización social: vídeos falsos que muestran supuestos crímenes, guerras o protestas podrían generar caos antes de ser verificados.
Fatiga epistemológica: el exceso de vídeos indistinguibles puede llevar a una apatía generalizada ante la verdad («si todo puede ser falso, nada importa»).
Estamos al borde de un escenario en el que la realidad se vuelve negociable.
5. Una reflexión final: ¿El fin de la realidad compartida?
Durante siglos, la humanidad ha confiado en el lenguaje visual como una extensión fiable de la experiencia. Las cámaras captaban “lo que ocurrió”. Pero Veo 3, y las IA que vendrán tras ella, marcan el inicio de una nueva era: la era post-realidad.
En este nuevo mundo:
La realidad deja de ser algo capturado para convertirse en algo generado.
La verdad no se busca en las imágenes, sino en los contextos y consensos.
La responsabilidad de distinguir lo real ya no recae en la tecnología, sino en nosotros como sociedad.
La verdad no desaparecerá, pero será más difícil de encontrar. Exigirá pensamiento crítico, alfabetización digital y, quizás, una nueva ética de la imaginación.
Google ha creado una maravilla técnica con Veo 3. Ahora nos toca a nosotros decidir cómo usarla: ¿como una linterna para iluminar nuevas historias, o como una sombra más en la caverna donde dejamos de creer en lo que vemos?